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Como fijar el precio de venta paso a paso partiendo del costo

13 de agosto de 2026

Errores al calcular margen que hacen perder dinero a los sellers Inventario en tiempo real Más sobre Precios

Para fijar tu precio de venta partiendo del costo no basta con sumarle un porcentaje “de ganancia” al costo del producto y publicar. El camino correcto es al revés: primero calculas tu precio mínimo rentable —el número por debajo del cual cada venta te hace perder dinero— y solo después decides cuánto quieres cobrar por encima de ese piso. El precio mínimo rentable es la suma de tu costo total del producto, más la comisión del marketplace, más los fees de logística, más el IVA que corresponda, más un colchón para devoluciones y publicidad. Cualquier precio por debajo de esa suma no es “barato”: es una venta que financias de tu bolsillo.

El problema es que ese cálculo, que en teoría cabe en una servilleta, en la práctica del seller multicanal se vuelve un rompecabezas. El costo lo tienes en una hoja de Excel, la comisión de Amazon en Seller Central, el fee de FBA en otra pantalla, la comisión de MercadoLibre en su propio panel, y el IVA en la cabeza de tu contador. Juntar todo eso a mano, canal por canal, SKU por SKU, es lento, se desactualiza en cuanto cambia una tarifa, y es exactamente donde se cuelan los errores que te hacen vender por debajo del piso sin darte cuenta.

En esta guía armamos el precio de venta paso a paso, desde el costo hacia arriba, para que al final tengas dos números claros por producto: tu precio mínimo rentable (el piso que nunca cruzas) y tu precio objetivo (el que realmente cobras). Vamos a hacerlo pensando en un seller que vende el mismo producto en Amazon México, MercadoLibre y quizá su Shopify, porque ahí el mismo costo puede dar tres pisos distintos.

Panel de iqseller sobre Como fijar el precio de venta paso a paso partiendo del costo
Vista ilustrativa del módulo en iqseller.

paso 1: arma tu costo total real, no solo el precio de compra

El primer error, y el más caro, es confundir el precio al que compraste el producto con tu costo total. El precio de compra es apenas una parte. Tu costo total real incluye todo lo que gastas para tener esa unidad lista para venderse: el precio del proveedor, el flete de importación o traslado, los aranceles si aplican, el maquilado o reempaque, las etiquetas, y la parte proporcional del almacenamiento mientras esa unidad espera vender.

Toma un producto concreto. Compraste una unidad a $180. El flete prorrateado por unidad es $22, el empaque y etiqueta $8, y el almacenamiento promedio hasta la venta suma $6. Tu costo total real no es $180: es $216. Esos $36 extra son invisibles si solo miras la factura del proveedor, pero son reales y salen de tu bolsillo en cada unidad. Fijar precio sobre $180 en lugar de $216 es empezar el cálculo ya con un hueco.

Este costo total es el ladrillo sobre el que se construye todo lo demás. Si el ladrillo está mal medido, cada número que sigue —margen, precio mínimo, precio objetivo— hereda el error. Por eso vale la pena hacerlo bien una vez y mantenerlo actualizado, sobre todo cuando el proveedor sube precio o el flete cambia con el tipo de cambio.

paso 2: identifica las comisiones y fees de cada canal

Aquí es donde el precio se separa por marketplace. El mismo producto con el mismo costo total de $216 no tiene el mismo piso en Amazon que en MercadoLibre, porque cada canal se lleva un porcentaje distinto y cobra fees distintos.

En Amazon pagas la comisión por referido (un porcentaje sobre el precio de venta que varía por categoría, típicamente entre 8% y 15%) más, si usas FBA, el fee de fulfillment que depende del tamaño y peso. En MercadoLibre pagas la comisión por venta según tu tipo de publicación (clásica o premium) más un cargo fijo por unidad en productos de bajo precio, más el costo de envío si entras a Mercado Envíos Full. En tu Shopify la comisión del marketplace desaparece, pero aparece el costo de la pasarela de pago y el envío que absorbes.

La clave es que estos porcentajes se calculan sobre el precio de venta, no sobre el costo. Eso crea una circularidad que confunde a mucha gente: para saber la comisión necesitas el precio, pero para fijar el precio necesitas la comisión. La resolvemos en el paso 4 con una fórmula que despeja el precio. Por ahora, lo importante es tener anotado, por canal, el porcentaje de comisión y los fees fijos que aplican a este SKU.

Diccionario: qué es el margen neto real y por qué es lo único que deberías mirar al fijar precio →

paso 3: no olvides el IVA, las devoluciones y la publicidad

Tres cargos que casi nadie mete en el cálculo inicial y que juntos pueden borrar todo el margen aparente.

El IVA en México es 16% y es un impuesto que trasladas, no una ganancia. Si tu precio publicado incluye IVA, ese 16% no es tuyo: lo cobras para enterarlo al SAT. Fijar precio ignorando el IVA es una de las formas más comunes de creerte rentable cuando no lo eres, porque estás contando como margen un dinero que solo estás pasando. Tienes que razonar tu precio mínimo sobre la base sin IVA y agregar el impuesto encima.

Las devoluciones son un costo estadístico: si el 4% de tus unidades se devuelve y en muchas pierdes el producto o el envío de retorno, ese porcentaje encarece cada unidad que sí se vende. Un producto con 4% de devolución necesita que las 96 ventas buenas paguen las 4 malas. Ignorarlo funciona hasta que un mes las devoluciones se disparan y te preguntas dónde quedó la utilidad.

La publicidad —Amazon Ads, Product Ads de MercadoLibre— es parte del costo de vender en un marketplace saturado. Si en promedio gastas un 10% del precio en anuncios para mover ese SKU, ese 10% es tan real como la comisión. Un precio que no reserva espacio para publicidad te deja elegir entre no anunciar (y no vender) o anunciar (y no ganar).

paso 4: la fórmula para despejar el precio mínimo rentable

Ahora juntamos todo. Como las comisiones y el IVA son porcentajes sobre el precio de venta, no puedes simplemente sumarlos al costo; tienes que despejar el precio. La lógica es esta: tu costo total fijo (los pesos que no dependen del precio) tiene que quedar cubierto por lo que sobra del precio después de restar todos los porcentajes.

Con un ejemplo se ve claro. Costo total real: $216. Fees fijos de logística: $45. Suma de porcentajes sobre el precio de venta: comisión 13% + publicidad prevista 10% + reserva de devoluciones 4% = 27%. El precio mínimo rentable (antes de IVA, y sin ganancia todavía) se obtiene dividiendo tus costos fijos entre lo que te queda después de los porcentajes:

Precio mínimo (sin IVA) = ($216 + $45) ÷ (1 − 0.27) = $261 ÷ 0.73 = $357.53

A ese piso le sumas el IVA del 16% y tienes el precio mínimo rentable final: $357.53 × 1.16 = $414.74. Por debajo de $414.74 en este canal, con estos supuestos, cada venta pierde dinero. Ese es tu piso. Nota que apenas cambies de canal —otra comisión, otro fee— el piso se mueve, y por eso el mismo producto necesita un cálculo por marketplace, no uno solo. Este es justo el tipo de trabajo repetitivo donde el inventario en tiempo real y un panel único te ahorran horas: en vez de rehacer la fórmula a mano en cada hoja, el sistema recalcula el piso cuando cambia un fee.

paso 5: del piso al precio objetivo con margen sano

El precio mínimo rentable no es tu precio de venta: es la línea que no cruzas. Encima de ese piso decides tu margen objetivo, y ahí entran consideraciones que ya no son de costo sino de mercado. ¿Cuánto cobra la competencia? ¿Qué percepción de valor tiene tu producto? ¿Cuánto margen necesitas para que el negocio, después de gastos fijos como tu tiempo y tus herramientas, valga la pena?

Una regla práctica: fija tu precio objetivo apuntando a un margen neto real cómodo —digamos 20% a 30% sobre el precio— y verifica siempre que ese objetivo esté cómodamente por encima del piso. Si el precio que te permite el mercado apenas roza tu piso, ese producto no es un buen negocio en ese canal, y es mejor saberlo antes de invertir en inventario que después. A veces la respuesta correcta no es bajar el precio para competir, sino no pelear en un canal donde el piso te deja sin aire; lo desarrollamos en estrategia de precios frente a una guerra de precios sin caer al fondo.

Aquí ayuda pensar en niveles de precio, no en un número único. Puedes tener un precio de lista, un precio de promoción y un precio de piso, y moverte entre ellos según la temporada o la presión competitiva, siempre sabiendo que el de piso ya trae toda la matemática de arriba integrada.

Diccionario: qué es una oferta escalonada y cómo usarla sin romper tu precio mínimo rentable →

paso 6: mantén el precio vivo, no congelado en una hoja

El error final es tratar el precio como algo que fijas una vez y olvidas. Nada de lo que entró en el cálculo es fijo: el proveedor sube, el flete cambia con el dólar, Amazon ajusta su comisión, tu ACOS de publicidad se mueve, el IVA de un insumo cambia. Cada uno de esos movimientos desplaza tu precio mínimo rentable, y si tu precio publicado se quedó igual, un día estás vendiendo por debajo del piso sin haberte enterado.

Este es el dolor real del seller multicanal: no que la fórmula sea difícil, sino que hay que recalcularla constantemente, por SKU y por canal, cada vez que cambia una variable. Hacerlo en Excel significa que en la práctica no se hace: la hoja envejece, los fees quedan viejos, y confías en números de hace tres meses. Cuando el costo, las comisiones de cada marketplace, la publicidad y el inventario viven en una sola fuente que se actualiza sola, el precio mínimo rentable deja de ser un cálculo que rehaces y pasa a ser un número que siempre está al día. Tu trabajo deja de ser recalcular y pasa a ser decidir cuánto margen quieres encima de un piso confiable.

Fijar el precio partiendo del costo, bien hecho, no es un truco de una tarde. Es un método de seis pasos —costo total real, comisiones, IVA y cargos ocultos, la fórmula del piso, el margen objetivo y el mantenimiento— que te da el control que el multicanal suele quitarte. Con esos números claros dejas de adivinar y dejas de regalar margen: sabes exactamente cuál es tu piso y cuánto ganas encima de él, en cada canal, todo el tiempo.

Diccionario: qué es un calendario de precios y por qué te ayuda a no vender viejo por debajo del piso →
Ver cada métrica en detalle →

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